Hace unos años sólo unos cuantos privilegiados tenían teléfono móvil. Eran unos aparatos enormes, que servían tanto para hablar como para defenderse en caso de agresión.
Pero con el paso del tiempo y la miniaturización, se fueron haciendo cada vez más pequeños y se empezaron a producir malentendidos, sobre todo si quien hablaba era una mujer.
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